Okuparem la mani del 6 d’abril

Para que en la “participación” y la “ciudadanía” se incluya también a los okupas o los inquilinos de rentas más bajas de toda etnia, pero también los que creen en un turismo responsable que no expulse a las clases más humildes no propietarias: que no gentrifique o aburguese el barrio.Para que se defienda también su derecho al disfrute de su patrimonio cultural y mediambiental, no sólo el de los que tienen intereses lucrativos en el Cabanyal. Apelamos a la sensibilidad moral de los propietarios (de casas y negocios) y a su solidaridad vecinal más allá de la falla, la cofradía, la comunidad de propietarios o la asociación empresarial. Si no, estaremos volviendo a una sociedad en que “ciudadano” será sólo el que alcance un cierto nivel de renta.

Por Helena P. Grau

Antonio Gramsci siempre me cayó bien. Creó que incluso a nuestro Germán le caería bien, ahora que su mundo, como el de Antonio, se desmorona… A mí me cae bien porque además de luchar contra el fascismo e ir a la cárcel por ello, se fijó en los escritos políticos e históricos de Marx más que en El Capital.

antonio_gramsci_by_ludilozezanje-d5eqwsv
Antonio por ludilozezanje ludilozezanje.deviantart.com/art/Antonio-Gramsci-327101071

A principios de la década de los treinta, estando preso, el periodista y dirigente del Partido Comunista Italiano puso palabras a algunas de esas cosas que ahora nos parecen tan frescas en sus Cuadernos de la Cárcel. La hegemonía, por ejemplo. Una forma de liderazgo social que ejercen las clases dominantes en un momento y lugar, pero no por medio de la coerción –ésta es más bien un último recurso, cuando hay una “crisis de autoridad”-: es ideológica, moral y cultural, y en ella participan también los subordinados. ¿Que quienes son los dominantes y quiénes los subordinados? Los que más y los que menos acceso tienen a los recursos para sobrevivir. Vaya, los propietarios y los no propietarios (o los menos propietarios). La hegemonía la ejercen los primeros en la sociedad civil: en los espacios de la familia, la escuela, el sindicato, la asociación de voluntarios o el partido político en la oposición. Con sus actos construyen el consenso: la serie de valores que acaban considerándose como “normales”, “de todos” en una sociedad en un momento dado. Frente a ellos, los amos de la coerción son el gobierno, el poder judicial y las fuerzas represivas del Estado.

En esa sociedad civil está la Plataforma Salvem el Cabanyal, que convoca la manifestación del 6 de abril. Tanto en el lema como el texto de la convocatoria, que tenéis aquí, llaman a los ciudadanos y a la participación a proteger al barrio de la degradación ahora que el gobierno del PP ya ha dicho a la Generalitat y al Ayuntamiento que tiene que diseñar un nuevo plan urbanístico que no expolie el patrimonio cultural con la prolongación de una avenida hasta el mar. Imagen

Como Cabanyal Z la forman ciudadanos y participantes, los miembros que quieran irán a título personal a la manifestación. Pero lo harán con bandera propia para recordar que ellos son también ciudadanos y que su visión de las cosas también tiene que incluirse en un proceso participativo. Superado de momento el debate sobre la prolongación, queremos también participar en el frente conceptual que apenas empieza a abrirse: el de la lucha contra la degradación. Sobre todo, para llamar la atención sobre -y protestar por- el significado hegemónico que sobre esta palabra sólo una parte de la sociedad civil del Cabanyal parece querer imponer al resto.

Alcaldesa, para cuándo un Cabanyal… ¿gentrificado?

Vicent Gallart, de la plataforma Salvem, publicó el mes pasado en Levante el artículo Alcaldesa, ¿para cuándo el Cabanyal?. Después de contar muy bien la trayectoria fracasada del proyecto megalómano de Rita Barberá y los intereses económicos que la respaldaban y de recordar el desprecio a las movilizaciones vecinales que ha abanderado Salvem desde finales de los noventa, encabeza el párrafo que enumera ejemplos de degradación con la ocupación ilegal, a la que asocia a la insalubridad, y la sitúa como un problema al mismo nivel que la tasa de crímenes. Pero el sentimiento de inseguridad muchas veces llega del desconocimiento del otro. ¿Con cuántos okupas habló la periodista Lola Soriano en este otro reciente artículo de la prensa generalista, la que lee la mayoría de los lectores de prensa de dentro y fuera del Cabanyal?. Sería deseable el acercamiento a cada caso y al menos el respeto a una opción de vida que es a la vez una forma de denuncia del reparto injusto de la riqueza y una alternativa a ésta. Lejos estamos todavía del reconocimiento y ayuda mutuos entre una buena parte de habitantes okupas y no okupas de otro Poble Nou marítim, el de Barcelona.

ImagenA propósito de la criminalidad, en el mismo artículo Gallart asegura que “la tasa de criminalidad desciende menos que en el resto de la ciudad”. Curiosa la forma que ha elegido para la expresión, cuando el caso es que, según él mismo, el crimen desciende, y según le oí decir en persona al vicerrector de la Universitat de València, Jorge Hermosilla, la tasa del barrio está por debajo de la media de la ciudad. Fue el 15 de octubre pasado en la jornada de debate y presentación del informe de la Comisión del Cabanyal de la UV que celebró Proyecto Matraz ante, por cierto, bastantes miembros de la Plataforma Salvem y del PSPV.

Mundo bífido

Además, el discurso del artículo del dirigente de Salvem enfatiza los opuestos binarios, un Cabanyal en blanco y negro. Frente a la okupación, sitúa a los “jóvenes universitarios”, cuya demanda de alquiler parece aumentar “sin cesar”. Igualmente, los vecinos son “de todo tipo” porque están o “a favor” o “en contra” de la prolongación. Creemos que ni los universitarios son una categoría incompatible con los okupantes ni todos los vecinos “a favor” o “en contra” lo están por los mismos motivos. Frente al significado hegemónico,  en la sociedad civil se cuecen otras contra-hegemonías, más de una, y hay que sacarlas también a la luz pública.

Lo haremos los miembros de Cabanyal Z que vayamos a la manifestación que convoca entre otros Salvem el Cabanyal. Y los que quieran unirse a nosotros. Para que en la “participación” y la “ciudadanía” se incluya también a los okupas o los inquilinos de rentas más bajas de toda etnia, pero también los que creen en un turismo responsable que no expulse a las clases más humildes no propietarias: que no gentrifique o aburguese el barrio.Para que se defienda también su derecho al disfrute de su patrimonio cultural y mediambiental, no sólo el de los que tienen intereses lucrativos en el Cabanyal. Apelamos a la sensibilidad moral de los propietarios (de casas y negocios) y a su solidaridad vecinal más allá de la falla, la cofradía, la comunidad de propietarios o la asociación empresarial. Si no, estaremos volviendo a una sociedad en que “ciudadano” será sólo el que alcance un cierto nivel de renta.

PD: Hace poco vi la película A propósito de Llewyn Davis y en ella el insulso Llewyn habla con Jeane, quien ha quedado embarazada y le desprecia por ello… Llewyn hace el intento de comenzar un discurso solemne y Jeane le interrumpe, furiosa:

– Hay dos clases de personas: las que dividen el mundo en dos clases de personas …

– .. ¡¡¡y los perdedores!!!

Los que no vivimos en el mundo bifido esperamos rellenar la alternativa que no dejó pronunciar su amante a Llewyn Davis…. ¡y no salir perdiendo!

Manu Garrido @garribatos
Manu Garrido @garribatos
Anuncios

Un pensamiento en “Okuparem la mani del 6 d’abril”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s